Isabel-Cristina Arenas
6.ª promoción de la Escola de Llibreria
Universitat de Barcelona
Rodríguez, Joaquín (2019). En defensa de las librerías: recomendaciones en materia de políticas públicas, gremiales e individuales para el fortalecimiento de las librerías en Iberoamérica. Bogotá: Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc). 68 p. (Documentos Cerlalc. Libros). Disponible en: <https://cerlalc.org/wp-content/uploads/2019/04/En-defensa-de-las-libreri.... [Consulta: 10/07/2019].

Entre las mil ocupaciones que existen al abrir una librería, sortear el día a día y llegar a hacerla económicamente sostenible es posible que los informes especializados no sean una prioridad en cuanto a lecturas en el muy poco tiempo libre de los propietarios. Sin embargo, tendrían que ser parte de sus ocupaciones. Entender qué sucede más allá de las puertas del propio negocio, cuáles son las leyes vigentes en los países que conforman la región, en este caso Iberoamérica, y de qué forma es posible unirse para ser más fuertes, podría ser la solución para el tema que a cualquier librero, por más proactivo que sea, no deja de preocuparle, y es que su negocio no sea rentable a largo plazo, que el optimismo no logre vencer la realidad.
¿Qué sabemos de los profesionales y de las bibliotecas de otros lugares del mundo? ¿Se parecen a nosotros y a nuestras bibliotecas? ¿Qué formación tienen? ¿Cómo se organizan? Para responder a estas preguntas la Sección de Nuevos Profesionales de la Library Association de Letonia inició, en 2017, el proyecto «Librarians Around the World», y pidió a bibliotecarios de todo el mundo que escribiesen sobre ellos mismos, sobre el sistema bibliotecario de su país, la legislación, la formación y las asociaciones profesionales. También podían hablar sobre su relación con la profesión y explicar algún proyecto interesante que estuviesen llevando a cabo.
Todavía ahora, si alguien nos pidiera que definiéramos la biblioteca con dos palabras, muy probablemente diríamos que las bibliotecas son edificios donde hay libros. Aunque puede ser una descripción muy simple, no por ello es inadecuada. Una biblioteca está formada por un continente, o sea, un espacio físico, y un contenido, o sea, información. Estos dos conceptos van de la mano y han tenido que evolucionar en paralelo, aunque a veces haya sido a velocidades diferentes. La biblioteca, en su concepción global, ha pasado de ser un lugar donde se custodiaba el conocimiento a un espacio de información, de relación, de cultura y de formación. Así pues, los edificios bibliotecarios han tenido que adaptarse a la evolución tanto de lo que se entiende por biblioteca como de los sistemas de información.
El trabajo que reseñamos es un informe que recoge y hace la síntesis de un workshop que tuvo lugar en Pittsburgh en mayo de 2017, donde diversos miembros de la comunidad participaron a través de conferencias, grupos de discusión y actividades diversas para reflexionar sobre los retos de la implantación satisfactoria de la ciencia de datos en las bibliotecas. Los participantes provenían de entidades de financiación, bibliotecas públicas y académicas, entidades del tercer sector y empresas.
Una nueva realidad conlleva nuevas medidas para tratar de comprenderla. En los últimos años, las transformaciones profundas en el ciclo de la comunicación científica han propiciado la necesidad de ir más allá del impacto científico medido a partir de indicadores bibliométricos de producción y repercusión. Así, elementos disruptivos como las nuevas tecnologías de la información, la ciencia abierta, o la investigación e innovación responsable (Responsible Research and Innovation, RRI) deben recibir una respuesta adecuada. Los investigadores, los gestores y los responsables políticos necesitan una perspectiva más amplia para tomar decisiones en la ejecución, evaluación, gestión y diseño estratégico de las actividades de investigación, desarrollo e innovación (R+D+I).
