Jordi Prats
Responsable d’Iniciativa Digital Politècnica (IDP)
Universitat Politècnica de Catalunya (UPC)
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Bergstrom, Tracy, Oya Y. Rieger, and Roger C. Schonfel. The Second Digital Transformation of Scholarly Publishing: Strategic Context and Shared Infrastructure. New York: Ithaka S+R, 2024. DOI: https://doi.org/10.18665/sr.320210. Disponible a <https://sr.ithaka.org/publications/the-second-digital-transformation-of-scholarly-publishing/>. [Consulta: 25/02/2025].
Bergstrom, Tracy, and Dylan Ruediger. A Third Transformation?: Generative AI and Scholarly Publishing. New York: Ithaka S+R, 2024. DOI: https://doi.org/10.18665/sr.321519. Disponible a <https://sr.ithaka.org/publications/a-third-transformation/>. [Consulta: 25/02/2025].

Se puede considerar que la primera gran revolución que se dio en la comunicación científica fue la transición del papel al formato digital. Esta primera revolución no significó grandes cambios en las estructuras de los procesos de edición y comunicación académica, los cuales se mantuvieron prácticamente iguales que en el contexto analógico. Actualmente, sin embargo, sí que se pueden observar cambios relevantes en los procesos de edición, así como en el acceso y consumo de la literatura científica. De ahí que, actualmente, podamos considerar que nos encontramos ya en la segunda revolución.
Durante las últimas décadas, se ha ensalzado el acceso abierto a la bibliografía científica como un bien global. La libre diseminación del conocimiento se percibe como una fuente de beneficios al acelerar el progreso científico y facilitar la actuación de profesionales y gestores públicos. Sin embargo, en los últimos años, el acceso abierto también ha sido objeto de crítica, y no siempre por parte de editoriales comerciales que veían peligrar su modelo de negocio, sino que en ocasiones los reproches proceden de algunos de sus supuestos beneficiarios.
La pregunta que da título a esta reseña está ocupando un considerable espacio en blogs y redes sociales,1 revistas científicas2 e incluso medios de comunicación generalistas.3 La pregunta parece dar a entender que ahora no (pero antes, sí) el sistema a través del que se difundía la investigación funcionaba bien. Situémonos, pero no demasiado lejos, treinta años atrás; los resultados de la investigación se difundían en revistas impresas que eran subscritas previo pago por las pocas instituciones que, a nivel mundial, podían tener una colección amplia y los artículos se publicaban al cabo de un tiempo considerable respecto a su redacción, por poner dos ejemplos. No era tampoco un sistema demasiado «científico», pero era un sistema aceptado.
Seguramente, dentro de unos años, encontraremos una solución y la información científica será abierta bajo unas condiciones de uso y económicas aceptadas por todos. Hoy, esto es un objetivo perseguido, pero todavía no conseguido, por la totalidad de los agentes implicados en esta larga cadena que forma la comunicación científica. Cuando llegue ese momento, será interesante examinar (con menos pasión de la que ponemos hoy) los diferentes y, en su mayoría, fallidos intentos para hacer que los resultados científicos sean accesibles a todo el mundo de forma equitativa, fácil y reutilizable.
Este amplio manual (512 páginas) es el resultado del esfuerzo para elaborar un libro de texto en acceso abierto sobre comunicación científica que resulte útil a alumnado y profesorado de biblioteconomía y documentación. Desde el prefacio, los autores exponen que su objetivo es que el libro sea adoptado como obra de consulta en asignaturas sobre comunicación científica y por personal de bibliotecas universitarias que desee ampliar sus conocimientos sobre el tema.
