Facultat de Biblioteconomia i Documentació
Universitat de Barcelona
United States. President's Council of Advisors on Science and Technology (2010). Designing a digital future: federally funded research and development in networking and information technology: report to the President and Congress. December 2010. (http://www.whitehouse.gov/sites/default/files/microsites/ostp/pcast-nitr...)
Si alguien nos pide ejemplos de innovadores en TIC es probable que se nos ocurran enseguida los nombres de Paul Allen y Bill Gates (Microsoft), Steve Jobs y Stephen Wozniak (Apple) o Larry Page y Sergey Brin (Google). Es también probable que los tengamos asociados con la imagen romántica de unos chicos brillantes que construyeron los cimientos de tres grandes empresas en el garaje de su casa.
Si analizamos con un poco de detalle estas evocaciones, podemos constatar dos cosas. En primer lugar, todos ellos son estadounidenses. En segundo lugar, todos ellos partieron de unas bases de investigación previas, como nos lo muestra el análisis del caso de Google que se hace en el informe analizado (p. 133). Dos de las piezas fundamentales para el éxito de este buscador fueron el sistema de ordenación de los resultados y, por otra parte, la escalabilidad de su infraestructura informática. El PageRank fue un producto de investigación de la época en que Page y Brin trabajaban en la Digital Library Initiative (uno de los grandes programas de investigación en TIC de los EE.UU.) y la escalabilidad se basa en el algoritmo de Paxos, desarrollado durante la década de 1990. La clave, como se ve, es disponer de unas bases en investigación sobre las que construir productos y servicios de éxito.
Alison Babeu es, con otros profesionales como Gregory Crane, Matteo Romanelli o David Bamman, parte de una élite de 'bibliotecarios digitales' que trabajan o han trabajado en proyectos que pretenden dar una presencia de calidad en la tradición clásica en red. Y seguramente en el ámbito de los estudios clásicos, tan complejos como multidisciplinares, el proyecto Perseus Digital de la Tufs University es un referente básico. La autora del proyecto, trabajó desde el año 2004 en él.
Ya a casi nadie sorprende, o al menos así debería de ser, la aparición de nuevos modelos de negocio en relación al libro y las tareas que tradicionalmente realizamos los profesionales de la información, cuyo origen a veces se pierde en el devenir de los siglos. Quienes llevamos al menos una veintena de años en la profesión hemos tenido la gran fortuna de haber sido testigos de primera línea en este viaje iniciático cuyo principio fue próximo a la tradición casi milenaria del bibliotecario y cuyo final está por escribir. Actualmente en la profesión existe una gran incertidumbre sobre hacia dónde nos dirigimos y cuál debe ser la naturaleza de los servicios de información, ello también es en cierta manera lógico, ya que ahora más que nunca somos intermediarios que realizamos una serie de tareas poco visibles y definidas, que a veces son atribuidas a otros profesionales como editores, gestores o informáticos.
¿A qué se refiere, precisamente, el término digital forensics? Antes de definirlo hay que precisar que, a diferencia del uso limitado al campo médico en castellano, la palabra forensics en inglés se refiere a la aplicación de una variedad de técnicas para resolver dudas y responder a preguntas para el buen funcionamiento del sistema judicial. En consecuencia, digital forensics abarca los procesos que sirven para:
