Research Councils UK. RCUK Policy on Open Access and Supporting Guidance. 2013. http://www.rcuk.ac.uk/RCUK-prod/assets/documents/documents/RCUKOpenAccessPolicy.pdf [Consulta: 10/03/2015]
Research Councils UK. RCUK Policy on Open Access Frequently Asked Questions. 2013. http://www.rcuk.ac.uk/RCUK-prod/assets/documents/documents/OpenaccessFAQs.pdf [Consulta: 10/03/2015]
Los 7 Consejos de Investigación del Reino Unido cuentan desde abril de 2013 con una política de Open Access aprobada por el RCUK que los "consorcia".
Su relevancia proviene de los más de 4.000 millones de euros que dedica al año a financiar la investigación, aun cuando -como expresamente subraya- no sea la única instancia financiadora. También porque dicha política es posterior al Informe Finch (reseñado por Lluís Anglada en este mismo espacio) que sirve como referencia e inspiración.
Sus claves podrían resumirse en la apuesta por la vía dorada, aunque permita las dos vías, su dedicación exclusiva a artículos de revista y comunicaciones a congresos evaluados por pares, el establecimiento de un periodo de transición de 5 años, la financiación mediante la asignación de una única cantidad anual (block grant) a las instituciones escogidas, destinada sobre todo a pagar APCs (pagos por costes de publicación) a las revistas; y la creación de un comité independiente que debe generar una primera evaluación basada en la evidencia que permita ajustar la política, el capital empleado o el reparto de la financiación de tal modo que al término de los 5 años el 100% de las publicaciones cuya investigación ha sido financiada por los Consejos de Investigación se encuentre en acceso libre.

Pasan los años y los estudios sobre el papel de las bibliotecas escolares en el sistema educativo y su impacto sobre los aprendizajes, cuando estas funcionan con un mínimo de requisitos, se suceden. Es verdad que estos estudios ocurren, mayormente, en países con una cultura bibliotecaria más asentada, donde no se concibe un centro educativo sin una biblioteca convenientemente dotada de recursos y de personal, principalmente en la enseñanza secundaria. Es verdad, también, que los legisladores educativos habían olvidado durante mucho tiempo a las bibliotecas escolares en este país, y el panorama es muy diferente aún en las diferentes comunidades autónomas. Pero son tan categóricos los resultados de los informes que nos fueron llegando del otro lado del Atlántico, principalmente; son tan claros los argumentos de todos los expertos que se han acercado a la realidad de la biblioteca escolar; tan evidentes los resultados en los centros donde la biblioteca se activa (aún con profesorado sin apenas tiempo para atenderla), que nada parece explicar la ausencia de medidas para asegurar la presencia de bibliotecas realmente útiles en todos y cada uno de nuestros centros escolares.

