Entre la tinta y el algoritmo: pensar la edición en la era digital

Dra. Marta Magadán-Díaz 
Profesora Titular de Universidad 
Universidad Internacional de La Rioja 

https://orcid.org/0000-0003-3178-3215 


Scolari, Carlos A.; Pozos Villanueva, Aída; Morales Gamboa, Rafael [et al.]. El mundo digital en la industria editorial [en línea]. Introd., Marina Cuéllar Martínez. Xalapa, México: Universidad Veracruzana, 2025. 122 p. (Trazos editoriales). Disponible en línea en: https://simehbucket.s3.amazonaws.com/miscfiles/9786072621930-el-mundo-digital_ld4qoto8.pdf. ISBN 978-607-2621-93-0. 


La irrupción de la inteligencia artificial (IA) en la industria editorial no puede entenderse únicamente como un avance tecnológico; constituye, ante todo, un fenómeno cultural, económico y simbólico de gran alcance. El mundo digital en la industria editorial (Universidad Veracruzana, 2025) es una obra colectiva que examina, desde múltiples perspectivas, las transformaciones que la IA ha introducido en el sector editorial contemporáneo. A diferencia de otros volúmenes centrados casi exclusivamente en los desarrollos técnicos, este libro se distingue por articular un análisis que integra historia de los medios, cultura digital, educación, prácticas profesionales y reflexión ética. Esta pluralidad constituye su principal fortaleza, aunque también genera tensiones internas que invitan a una lectura crítica y contextualizada. 

Desde sus primeras páginas, el volumen se presenta como una reflexión coral sobre un sector en plena mutación. Reúne a investigadores, editores, diseñadores, especialistas en inteligencia artificial y diversos actores de la cadena del libro con el propósito de analizar cómo las tecnologías digitales –y, de manera particular, la IA– están reconfigurando las prácticas de creación, edición, distribución y lectura en el siglo XXI. Bajo este objetivo común, el libro despliega un mosaico de aproximaciones que transita entre lo técnico y lo humanístico, lo conceptual y lo práctico, ofreciendo un panorama amplio y pertinente tanto para profesionales del sector como para académicos y lectores interesados en la cultura digital contemporánea. 

La obra se abre con una extensa entrevista a Carlos A. Scolari, que proporciona un sólido marco conceptual desde la perspectiva de la ecología de los medios. Scolari invita a comprender la inteligencia artificial no como una ruptura radical, sino como una fase más en la coevolución entre humanidad y tecnología. Señala con claridad que «cuando aparecen nuevas tecnologías […] reaparecen viejos miedos», recordando que toda innovación suscita expectativas, incertidumbres y temores sociales. Esta reflexión resulta especialmente relevante para contrarrestar los discursos alarmistas que suelen acompañar la irrupción de la IA. Al mismo tiempo, Scolari advierte que el contexto actual presenta rasgos inéditos: la velocidad de adopción y la masificación de las herramientas generan tensiones nuevas que exigen una atención ética y crítica renovada. Su lectura histórica de los cambios tecnológicos permite situar la IA dentro de un proceso de transformación cultural más amplio que desborda el ámbito estrictamente técnico. Del mismo modo que la imprenta reorganizó la producción textual, las herramientas automatizadas contemporáneas están reconfigurando las prácticas de lectura, escritura y circulación de contenidos, estableciendo una tensión productiva entre continuidad histórica y aceleración contemporánea. La entrevista funciona, así, como una entrada especialmente sólida al conjunto del volumen. 

El capítulo de Rafael Morales Gamboa constituye el núcleo técnico-analítico de la obra. El autor explica con precisión que lo que hoy se denomina IA generativa es una rama de la inteligencia artificial capaz de producir textos, imágenes o sonidos a partir del análisis estadístico de grandes corpus de datos. Resulta particularmente acertada la distinción que establece entre la lectura humana –situada, hermenéutica y experiencial– y la lectura que realizan los modelos de lenguaje, basada en patrones de coocurrencia. Este contraste es fundamental para desmontar la idea, ampliamente difundida, de que los sistemas de IA comprenden el lenguaje de manera análoga a los seres humanos. Morales Gamboa profundiza en los mecanismos mediante los cuales los modelos de lenguaje procesan grandes volúmenes de texto para generar patrones lingüísticos que, solo de forma parcial, reproducen procesos cognitivos humanos. Los ejemplos que ofrece –desde la interpretación de una cita literaria hasta la recomendación de lecturas mediante ChatGPT– ilustran tanto la versatilidad como los riesgos de estas herramientas: pueden acompañar la lectura y la escritura, pero también reproducir sesgos y fomentar burbujas culturales. El capítulo combina rigor técnico y claridad expositiva, convirtiéndose en uno de los textos más equilibrados del volumen. No obstante, el análisis habría podido ampliarse incorporando una reflexión más profunda sobre las implicaciones epistemológicas de concebir la estadística como forma de producción de sentido, un debate central en los estudios contemporáneos sobre machine reading. Esta ampliación habría permitido situar la IA generativa no solo como herramienta operativa, sino como un actor que redefine las condiciones de producción, interpretación y circulación del conocimiento en el ámbito editorial. 

Guillermo de Jesús Hoyos Rivera ofrece una mirada crítica frente a la creciente fascinación social por la inteligencia artificial. Señala que esta admiración se acompaña de un proceso de romantización mediante el cual se atribuyen a los modelos capacidades cognitivas que en realidad no poseen. Si bien reconoce los avances tecnológicos, subraya que muchas expectativas se construyen más a partir del entusiasmo mediático que de la realidad técnica. Su reflexión introduce un necesario contrapunto en un volumen que, en ocasiones, privilegia las oportunidades frente a los riesgos, recordando que la tecnología suele avanzar en ciclos de exageración y posterior desencanto. Hoyos Rivera enfatiza, además, la dificultad estructural de las máquinas para comprender la complejidad del lenguaje humano, una construcción simbólica profundamente anclada en la cultura y la experiencia. Aunque su diagnóstico resulta lúcido, el capítulo habría ganado densidad mediante un diálogo más explícito con debates internacionales sobre sesgos algorítmicos, economía política de los datos y concentración corporativa, cuestiones ampliamente abordadas en la bibliografía reciente pero escasamente presentes en el volumen. 

La integración de la inteligencia artificial en el ámbito educativo constituye otro de los ejes centrales del libro, abordado por Alberto Ramírez Martinell. El autor subraya que la alfabetización digital no se limita a la adquisición de competencias técnicas, sino que implica también una comprensión ética, legal y cultural de las tecnologías. Ramírez Martinell insiste en la necesidad de formar estudiantes críticos frente a la IA, capaces de evaluar sus usos e implicaciones dentro del entorno educativo. Advierte, además, que la falta de alfabetización digital no solo refleja carencias técnicas, sino también un desconocimiento de los marcos normativos y éticos que regulan estas herramientas. Aunque el capítulo podría haber profundizado en la dimensión estructural de las desigualdades tecnológicas en contextos latinoamericanos, su aportación resulta especialmente valiosa al defender una educación que equilibre la incorporación de tecnologías con la formación crítica y reflexiva. 

Carlos Rojas Urrutia examina el futuro del libro en un contexto marcado por la digitalización y la irrupción de la IA, evitando caer en discursos apocalípticos sobre la desaparición del impreso. Su análisis se centra en las transformaciones de la circulación, el acceso y la mediación de los contenidos, sin perder de vista el valor cultural e histórico del libro como objeto y como experiencia lectora. Rojas Urrutia sostiene que la digitalización no sustituye la práctica editorial tradicional, sino que abre nuevas posibilidades de complementariedad y expansión. Su capítulo contribuye a equilibrar el tono general de la obra, ofreciendo una perspectiva de optimismo crítico atenta a las tensiones entre tradición y transformación tecnológica. 

Especialmente estimulante resulta el capítulo de Rodrigo Martínez Martínez, dedicado a la intersección entre diseño editorial e inteligencia artificial. El autor reconoce que estas tecnologías amplían los límites creativos del diseño, al ofrecer herramientas inéditas para la edición y la producción gráfica. Sin embargo, advierte del riesgo de homogeneización estética derivado del entrenamiento de los modelos sobre estilos visuales dominantes. Esta reflexión plantea una cuestión crucial: ¿qué sucede con la diversidad visual y la experimentación gráfica cuando los sistemas replican patrones hegemónicos? Aunque el capítulo introduce un debate de gran relevancia, este habría merecido un desarrollo más extenso dentro del conjunto del volumen. 

Luis Castro Hernández aporta una perspectiva poco habitual al analizar el impacto de la IA en las librerías independientes. Su argumento central es que los algoritmos pueden convertirse en aliados estratégicos para la supervivencia y autonomía de estos espacios, siempre que se utilicen como herramientas de apoyo a la curaduría y no como sustitutos de la mediación humana. Este enfoque introduce un matiz socioeconómico relevante, al considerar cómo la tecnología puede fortalecer la selección y difusión de contenidos sin desplazar el trabajo crítico de los profesionales del libro. No obstante, el tono optimista del capítulo habría ganado profundidad mediante una reflexión más crítica sobre la precarización laboral y los efectos de la automatización en la cadena editorial. 

El volumen se cierra con el capítulo de María Fernanda Mendoza Ochoa, dedicado a los desafíos jurídicos que plantea la inteligencia artificial en relación con el derecho de autor. Su análisis pone de relieve cómo estas tecnologías tensionan nociones fundamentales como autoría, originalidad e intención creativa, y subraya que la regulación no puede limitarse a respuestas inmediatas o simplificadoras. Mendoza Ochoa advierte del riesgo de legislaciones apresuradas que produzcan marcos ambiguos y fragmentarios. Aunque su contribución resulta adecuada como cierre del libro, habría sido deseable incorporar una comparación sistemática con marcos legales de otros países, teniendo en cuenta el carácter transnacional de la industria editorial. 

Desde una perspectiva crítica, la diversidad de voces y enfoques que caracteriza El mundo digital en la industria editorial, si bien enriquecedora, genera una cierta desigualdad en la profundidad analítica de los capítulos. Algunos textos ofrecen desarrollos conceptuales y técnicos sólidos, mientras que otros se apoyan más en la reflexión personal o testimonial. Esta heterogeneidad, sin embargo, no debilita necesariamente la obra, sino que refleja la complejidad real del sector editorial y permite múltiples puntos de entrada para lectores con perfiles diversos. 

En términos académicos, el volumen establece un diálogo fértil entre teoría de la comunicación, estudios editoriales, alfabetización digital y ética tecnológica. La noción de ecosistema mediático, junto con las metáforas ecoevolutivas propuestas por Scolari, ofrece un marco conceptual adecuado para comprender la complejidad de la transición digital. La explicación técnica de los modelos de lenguaje, la discusión sobre la autoría y los dilemas legales configuran un mapa de problemáticas que resultará útil para futuras investigaciones en humanidades digitales y estudios del libro. 

En conjunto, la obra cumple su objetivo principal: abrir un espacio de reflexión informado, equilibrado y pertinente sobre el papel de la inteligencia artificial en el mundo del libro. No aspira a ofrecer soluciones cerradas, sino a formular preguntas necesarias y a proponer líneas de pensamiento. En un contexto en el que la tecnología avanza más rápido que la capacidad institucional para regularla o comprenderla, el volumen actúa como una brújula: no traza un camino único, pero ilumina el terreno que se está recorriendo. 

Su principal aportación radica en mostrar que la IA no es un fenómeno exclusivamente técnico, sino también cultural, económico y simbólico. No obstante, como obra académica, presenta limitaciones evidentes: la ausencia de un hilo conductor más explícito entre capítulos, la escasez de estudios de caso empíricos y la falta de un marco comparativo internacional que permita situar los procesos descritos dentro de dinámicas globales. Esta carencia resulta especialmente significativa si se tiene en cuenta que el sector editorial está profundamente transnacionalizado. Las transformaciones digitales responden a lógicas macroeconómicas y tecnológicas que trascienden los contextos locales. 

Asimismo, el volumen podría haber profundizado en la dimensión epistemológica de la lectura. La distinción entre lectura humana y lectura algorítmica planteada por Morales Gamboa abre un debate que apenas se esboza: ¿qué ontología del texto emerge cuando ambos modos de lectura coexisten? ¿Qué implicaciones tiene esta coexistencia para la autoría, la crítica literaria y la mediación editorial? 

Aunque la obra mantiene un optimismo moderado respecto al futuro del libro, tiende a subestimar la crisis estructural que atraviesa el sector ante la creciente automatización. La IA no solo complementa tareas editoriales, sino que está desplazando funciones tradicionalmente desempeñadas por profesionales humanos. La ausencia de un análisis más explícito sobre la precarización laboral y la reconfiguración del trabajo creativo deja sin explorar uno de los debates más urgentes del campo. 

En definitiva, El mundo digital en la industria editorial es un libro necesario, aunque no suficiente. Abre interrogantes fundamentales, pero no siempre las lleva hasta sus últimas consecuencias. Su valor reside en mostrar la amplitud del problema; su límite, en no confrontar de manera más directa los pilares económicos, políticos y epistemológicos que sostienen la actual «revolución» de la inteligencia artificial en la cadena del libro. 

La ecología mediática que recorre la obra permite comprender la IA como parte de un ecosistema en transformación; sin embargo, apenas se reconoce que este sector ya no está gobernado únicamente por actores tradicionales, sino por infraestructuras corporativas globales cuyo funcionamiento se escapa en gran medida al control de editoriales, académicos y legisladores. Se señalan riesgos, pero rara vez se profundiza en el hecho de que la edición, como forma histórica de organización del conocimiento, está siendo subsumida por lógicas algorítmicas orientadas a la optimización de la atención y la extracción de datos. 

Es en este punto donde el libro se queda corto: la IA no solo reconfigura procesos, sino que desplaza marcos enteros de legitimidad, autoridad y producción cultural. Mientras varios capítulos celebran su potencial creativo, económico o educativo, se evita cuestionar la fragilidad estructural de un sector que depende, quizá por primera vez, de infraestructuras tecnológicas ajenas a su tradición institucional. En este sentido, la obra funciona como un testimonio honesto del desconcierto contemporáneo, pero también como una radiografía parcial de una transformación mucho más profunda. 

Aun con estas limitaciones, el libro merece una lectura atenta. No ofrece respuestas definitivas, pero expone vacíos que la investigación crítica deberá comenzar a llenar. Si el sistema editorial aspira a conservar relevancia cultural y autonomía intelectual en la era de la inteligencia artificial, necesitará algo más que adaptarse a nuevas herramientas: deberá repensarse en su conjunto. Ese debate, todavía pendiente, es el que este volumen invita –aunque de forma todavía tímida– a emprender. 

 

Esta reseña se publica juntamente con el Blog de l’Escola de Llibreria.
© Imagen inicial generada con inteligencia artificial (DALL·E, OpenAI).

Libros académicos digitales: entre la promesa de acceso y la pesadilla de la gestión. Un análisis del informe de Ithaka S+R

Mireia Pérez Cervera
Directora de Desarrollo de Biblioteca
Universitat Oberta de Catalunya


Bergstrom, Tracy, and Makala Skinner. "The Current State of Academic E-Book Business Models: Access Strategies and Budgeting Realities." Ithaka S+R. Ithaka S+R. 13 August 2025. Web. 4 November 2025. disponible a: <https://doi.org/10.18665/sr.323373>.


El día a día. El fantasma del acceso perpetuo, la trampa de la suscripción y los retos de los profesionales

Otro lunes. Abro el correo y me encuentro con un mensaje de un investigador que no puede acceder a un libro electrónico que, teóricamente, deberíamos tener. Tras media hora peleándome con la plataforma del editor, descubrir que el enlace del catálogo se ha roto misteriosamente y revisar por enésima vez una licencia que parece escrita en arameo antiguo, logro resolverlo. Esta pequeña victoria no me durará mucho. Por la tarde tengo una reunión sobre presupuestos en la que tendré que explicar por qué un libro digital nos cuesta tres veces más que su equivalente en papel y, encima, no lo tenemos “en propiedad”.

Y es que la gestión de los libros digitales no es una simple cuestión técnica; es profundamente estratégica. La manera en que compramos o suscribimos los libros electrónicos afecta directamente a nuestro presupuesto, a nuestra capacidad de construir colecciones perdurables y, en última instancia, al servicio que ofrecemos a nuestros usuarios. Es una lucha constante entre la misión de preservar el conocimiento y la presión de un mercado que parece cambiar las reglas del juego cada seis meses.

El informe

El informe promovido por Ithaka S+R, titulado "The Current State of Academic E‑Book Business Models", de Tracy Bergstrom y Makala Skinner, es un documento que pretende analizar precisamente la complejidad del ecosistema que conforman el conjunto de modelos de negocio del libro académico digital y la adecuación de su encaje con las necesidades de sus principales consumidores, incluidos bibliotecas y autores.

El documento aborda el panorama de los modelos de libros digitales desde diferentes perspectivas a través de las conclusiones extraídas de 17 entrevistas realizadas a distintos grupos de interés (editores, autores, bibliotecas, agregadores).

La adopción del libro académico en formato digital ha sido más gradual que la transición digital de otros tipos de contenido como el de las revistas. A causa de la amplia variedad de modelos comerciales, y a pesar del impacto que tuvo la Covid‑19 como acelerador del formato digital, la mayoría de las bibliotecas siguen adquiriendo ambos formatos, tanto papel como digital. El dinamismo y el cambio de los modelos de adquisición están a la orden del día. Este mismo 2025, uno de los principales proveedores de libros digitales, Clarivate, ha sacudido y tensionado a las bibliotecas con su decisión de dejar de vender títulos a perpetuidad para virar hacia un modelo de suscripciones.

Puntos de partida y puntos clave

El informe puede ordenarse en diferentes grandes ámbitos de debate.

En primer lugar, se abordan los principales modelos de adquisición: compra título a título, colecciones completas, DDA (Demand‑Driven Acquisition) y EBA (Evidence‑Based Acquisition). Se constata que la EBA es el modelo más apreciado o pragmático para la mayoría de bibliotecarios entrevistados, quienes lo valoran como el sistema más eficiente para la gestión del presupuesto. Este modelo tiene el beneficio de permitir acotar una cantidad fija, dar acceso a un universo de títulos durante un año y, al final, comprar a perpetuidad aquellos que realmente se han utilizado. El informe también confirma la caída del modelo DDA. A pesar de ser un sistema de pago pensado para pagar por lo que realmente se usa, se evidencia que comporta una sobrecarga de gestión asociada a su mantenimiento y a sus niveles de configuración. La selección del fondo de libros realizada mediante el método tradicional de “título a título” sigue utilizándose para muchas bibliotecas.

En segundo lugar, el informe aborda la cuestión del Acceso Abierto (AO). Modelos como Path to Open o Direct to Open son vistos como opciones potenciales o esperanzadoras. Permiten dar apoyo a editoriales universitarias más pequeñas, promover la “bibliodiversidad” y avanzar hacia un conocimiento más accesible. Las bibliotecas encuentran en ellos una forma de cumplir sus compromisos estratégicos con el Conocimiento Abierto y, al mismo tiempo, invertir en modelos financieros más responsables. La falta de escalabilidad de estos modelos y las reticencias de algunos autores y disciplinas a publicar en entornos OA hacen que no acaben de arrancar.

El siguiente foco del informe se centra en consideraciones relativas a los precios de compra. Las bibliotecas disponen de presupuestos estancados o restringidos, un entorno en el que la priorización de la rentabilidad de las compras resulta indispensable. Se denuncia que el coste de las monografías electrónicas es significativamente más alto que el mismo título en formato impreso. Un coste elevado al que hay que sumar la carga de gestión y las limitaciones del préstamo (a menudo muy restrictivas), lo que hace que las bibliotecas reclamen más funcionalidades de valor añadido para compensar el alto coste del libro digital respecto al papel. En algunos casos incluso se valora un retorno al libro impreso. Los editores, por su parte, se justifican con la sostenibilidad económica como prioridad, y proponen, en cambio, potenciar el trabajo con consorcios.

Se evidencia la alta dificultad de la gestión de las adquisiciones tanto desde el punto de vista técnico bibliotecario como desde el de los editores. Las bibliotecas detectan carencia de personal experimentado que entienda como navegar las complejidades de las adquisiciones con experiencia para moverse entre editores y agregadores. Esta gestión comporta una sobrecarga de trabajo en los procesos de gestión debido a la complejidad de las negociaciones de las licencias, a la existencia de muchos procesos manuales y a la necesidad de invertir una cantidad significativa de tiempo del personal en el mantenimiento del acceso a los libros digitales.

Por último, el informe aborda los efectos de la pandemia de la Covid‑19, como agente acelerador de las tendencias de consumo digital, que cinco años después se mantiene, a pesar de cierta tendencia al retorno al formato impreso. El análisis se cierra mirando hacia un futuro en el que los bibliotecarios reclaman la incorporación de más dinamismo en las monografías electrónicas (incorporación de vídeos, ilustraciones enriquecidas y enlaces a recursos relevantes) que justifiquen los precios elevados, y en el que la llegada de la inteligencia artificial generativa se prevé como un elemento con un gran impacto de dimensiones aún hoy imprevisibles o desconocidas.

Conclusiones

El informe de Ithaka cumple su objetivo de ofrecer una panorámica transversal del entorno de las adquisiciones digitales. El documento no ofrece soluciones fáciles, porque no las hay. Pero sí articula con claridad las tensiones, las contradicciones y los retos que definirán el futuro de las colecciones académicas.

Los constantes cambios en los modelos de adquisición están haciendo, cada vez más, peligrar el concepto de acceso perpetuo a los contenidos. La apuesta incipiente por modelos de suscripción dinamita el principio de preservación, nos aleja del acceso abierto al conocimiento y dificulta el mantenimiento de una colección sólida. Esto es, desde mi punto de vista, una renuncia inaceptable a la función social y moral de la biblioteca. Hay que andar con cuidado con la pérdida de control en la gestión de contenido académico, que además se traduce directamente en una carga de trabajo insostenible para nuestro personal (incidencias, metadatos inconsistentes, negociaciones interminables y adaptación a los requerimientos jurídicos y de contratación). Me parece especialmente relevante que el informe destaque el coste humano invisible que el laberinto de los modelos de adquisición está suponiendo para los profesionales.

El ecosistema de los libros académicos expone una situación de desconexión entre editores, bibliotecas y autoría. Hay que seguir luchando por un acceso más abierto sin caer en modelos financieramente precarios. Debemos defender la propiedad y la preservación de los libros en un mundo que nos empuja hacia el alquiler efímero. Y, por si fuera poco, habrá que hacerlo al mismo tiempo que la inteligencia artificial generativa (y su impacto, aún desconocido) irrumpe en la manera en que los usuarios interactuarán con los contenidos de largo formato.

 

© Imagen inicial de Mohamed_hassan en Pixabay.

Publicar menos, publicar mejor: la necesidad de transformar la comunicación científica

Ángel Borrego
Facultad de Información y Medios Audiovisuales
Universidad de Barcelona (UB)


Publishing futures: Working together to deliver radical change in academic publishing. Cambridge: Cambridge University Press & Assessment, 2025. <https://cup.org/4o1NPl5>. [Consulta: 25/11/2025].


Es un lugar común afirmar que la publicación académica —especialmente la edición de revistas científicas— es esencial para impulsar el desarrollo económico, tecnológico y social. Las revistas cumplen funciones clave de validación, citación y archivo del conocimiento científico, al tiempo que aceleran los descubrimientos, informan políticas basadas en la evidencia y catalizan la investigación, lo que acaba traduciéndose en beneficios reales para la sociedad.

No obstante, el ecosistema editorial actual está sometido a enormes presiones y se enfrenta a desafíos como el aumento de los costes, el incremento de las desigualdades y las crecientes amenazas a la confianza y a la integridad de la investigación. El acceso abierto ha mejorado la visibilidad de los resultados científicos, incrementando su disponibilidad y su impacto. Sin embargo, también ha añadido complejidad y ha dejado sin resolver algunos problemas fundamentales. En el ámbito de la edición de libros, los desafíos son aún mayores y, hasta la fecha, no ha surgido un modelo sostenible y escalable.

En este contexto, Cambridge University Press, en colaboración con la consultora Shift Insight, ha llevado a cabo una revisión exhaustiva del panorama de la edición científica. Para ello, recopilaron evidencias de toda la comunidad académica —incluyendo investigadores, bibliotecarios, editores y financiadores— mediante talleres, entrevistas y una encuesta en línea con más de 3.000 respuestas.

Los resultados del estudio se estructuran en diez apartados. Aunque es imposible resumirlos todos en esta reseña, cabe destacar que el informe identifica cuatro aspectos interconectados que sustentan los desafíos actuales de la publicación académica:

a) El sistema está sometido a una enorme presión debido al elevado volumen de artículos publicados y de manuscritos enviados a las revistas. Según los autores del informe, es imprescindible publicar menos —pero mejor— para preservar la salud del sistema de investigación. Recuerdan que no todos los productos de investigación necesitan publicarse como artículos tradicionales y que mucha investigación se beneficiaría del reconocimiento de formatos alternativos.

b) La sostenibilidad financiera del sistema está en riesgo. El modelo económico actual se volverá insostenible si el crecimiento continúa sin control. Las bibliotecas e instituciones afrontan aumentos de costes desproporcionados a medida que crece la producción científica, mientras sus presupuestos permanecen estancados o disminuyen. Por ello, los autores insisten en la necesidad de un nuevo paradigma que fomente la publicación de menos artículos, pero de mayor calidad, y que facilite vías alternativas para compartir los resultados de la investigación. Este cambio requiere modelos con precios transparentes que reflejen el valor proporcionado, alejándose de patrones históricos de suscripción. También es necesaria una ruta clara, con plazos definidos, hacia el acceso abierto pleno, a fin de evitar quedar atrapados en un costoso escenario híbrido que socava la sostenibilidad del sistema.

c) Persisten brechas de equidad tanto en la capacidad de publicar como en la de acceder a los resultados de investigación. Los autores sin financiación quedan rezagados y su “investigación perdida” constituye una brecha importante e invisible en el ecosistema mundial del conocimiento. Al mismo tiempo, las barreras de acceso persisten en instituciones infradotadas de todo el mundo, incluso con el avance del acceso abierto. Sin una reforma significativa, se corre el riesgo de profundizar —en lugar de reducir— las desigualdades existentes.

d) Los sistemas de evaluación priorizan la cantidad. En el centro de muchos desafíos se encuentra el sistema de evaluación académica: el progreso profesional suele vincularse al número de artículos publicados, incentivando la producción en volumen por encima de la calidad. Los autores del informe consideran necesario desvincular el éxito académico del número de publicaciones y reconocer la calidad por encima de la cantidad.

El informe recoge posibles soluciones a estos retos mediante un conjunto de acciones e ideas articuladas en torno a tres ejes:

a) Reformar el sistema de evaluación. Los autores instan a las instituciones a debilitar el vínculo entre reconocimiento académico y número de artículos, adoptando enfoques más holísticos para evaluar el desempeño y la contribución en línea con iniciativas como CoARA y DORA. Se propone ampliar el reconocimiento más allá de los artículos de revista, incluyendo datos, software, revisión por pares, docencia y liderazgo, explorar el uso de currículos narrativos y reducir la dependencia de métricas basadas en revistas en procesos de contratación y promoción.

b) Innovar para un futuro sostenible. Es necesario situar la transparencia en el centro del debate, promover la equidad y apoyar plataformas de publicación alternativas. Un futuro de acceso abierto sostenible requiere replantear la financiación de la publicación científica. Los modelos de negocio deben ser sostenibles, transparentes y equitativos, alejándose de marcos de suscripción heredados y acuerdos híbridos que perpetúan inequidades y aumentan costes.

La equidad debe situarse en el núcleo de cualquier sistema de publicación académica. A pesar del crecimiento del acceso abierto, persisten disparidades entre investigadores en países con menos recursos, entre quienes se inician en la carrera académica o entre quienes carecen de apoyo institucional.

Finalmente, un futuro sostenible depende del desarrollo de alternativas creíbles y escalables a las revistas tradicionales, como servidores de preprints, plataformas comunitarias y modelos de acceso abierto diamante.

c) Fortalecer y sostener la revisión por pares. La revisión por pares —tanto en libros como en revistas— es una piedra angular de la integridad de la investigación, pero está sometida a una presión sin precedentes. Las fábricas de artículos y los manuscritos generados mediante inteligencia artificial explotan estas debilidades. Es necesario reconocer la revisión por pares como una parte esencial del rol del investigador, no como un servicio invisible o poco valorado. Las universidades y los editores deben incorporarla en sus sistemas de reconocimiento y recompensa, asegurando que esta contribución a la comunidad sea adecuadamente valorada.

El informe de Cambridge University Press pone de manifiesto que la publicación académica se encuentra en una encrucijada. Los desafíos identificados —insostenibilidad financiera, inequidad global, presión sobre la revisión por pares y sistemas de evaluación que priorizan la cantidad sobre la calidad— no son problemas aislados, sino síntomas interconectados de un modelo que ha quedado obsoleto. La transición hacia el acceso abierto, aunque necesaria y beneficiosa, no ha resuelto estas dificultades estructurales y, en algunos casos, las ha agravado.

El camino hacia adelante requiere un cambio de paradigma que solo será posible mediante la colaboración de todos los actores del ecosistema: instituciones académicas, editores, bibliotecas, financiadores y, de forma fundamental, los propios investigadores.

 

©Imagen inicial de Mohamed_hassan en Pixabay

El acceso abierto diamante llega a los libros

Lluís Anglada
Consorcio de Servicios Universitarios de Cataluña (CSUC)
ORCID Id 0000-0002-6384-4927


Si bien los libros electrónicos surgieron más o menos al tiempo que las revistas digitales, la evolución de los respectivos sistemas de comercialización han diferido notablemente, así como el momento y la manera. Pero el interés por incluir los libros académicos en el movimiento del acceso abierto ha ido creciendo en los últimos años. Basándonos en la experiencia de la AO de las revistas, el de libros se ha centrado mayoritariamente en modelos de negocio en los que el coste de publicar no lo cubren los autores, sino terceros, en muchos casos bibliotecas de universidades (ver algunos ejemplos en el artículo: Open access, open infrastructures, and their funding: Learning from histories to more effectively enhance diamond OA ecologies for books).

Una de las diferencias entre libros y revistas académicas es que estas han sido un conjunto bastante bien definido a partir de directorios, como el Serials Directory, o bases de datos, como WoS, y de criterios formales y de calidad bien aceptados. El post How Should Diamond Open Access Work for Books? Puede darnos una idea de hasta qué punto los criterios para revistas académicas diamante de DIAMAS son también y fácilmente aplicables a libros. No es inmediato decidir si los criterios de calidad deben aplicarse a nivel de cada libro, o de colección o de editor.

Los libros académicos en abierto han quedado incorporados al movimiento de la OA Diamante, que inicialmente nació para revistas, se han beneficiado así de acciones como las de los proyectos DIAMAS y ALMASI, del apoyo recibido por parte de la UNESCO, o de páginas de recursos como los que mantiene OAPEN (Knowledge Base o l’ OA Books Toolkit). Knowledge Base es una colección de más de 600 documentos (informes, políticas, estadísticas, resultados de encuestas) relevantes para las políticas de acceso abierto para libros. La caja de herramientas es un diccionario que contiene artículos breves que cubren una amplia gama de temas relacionados con los libros en acceso abierto, cada uno de los cuales incluye una lista de fuentes referenciadas, lecturas adicionales y enlaces a definiciones de términos clave.

La OAPEN (Open Access Publishing in European Networks) que acabamos de mencionar es una fundación sin ánimo de lucro cuya misión es mantener y desarrollar infraestructuras para libros académicos en abierto revisados ​​por pares. Esto lo hace alojando más de 40.000 libros en abierto a través de la OAPEN Library y gestionando y manteniendo el Directory of Open Access Books (DOAB)), este último creado a imagen y semejanza del DOAJ. Una mirada a OAPEN and DOAB 2024 Highlights nos permitirá ver cómo se ha avanzado en la AO de libros académicos en los últimos 5 años. Su financiación proviene de aportaciones de bibliotecas, entidades financiadoras de investigación, editores, donaciones de particulares y de subvenciones.

Finalmente, añado aquíSCOSS (Global Sustainability Coalition for Open Science Services), una agrupación de asociaciones y entidades cuyo objetivo es asegurar el futuro de la infraestructura del AO (como DOAB). Lo hacen recogiendo aportaciones económicas de las instituciones que quieren contribuir y otorgando ayudas a servicios no comerciales con una base financiera poco sólida. A medida que han crecido los productos y servicios de acceso abierto, se ha hecho más evidente que para mantenerlos era necesario reforzar las infraestructuras que los sustentan; de esto también sería un ejemplo Invest in Open Infrastructure.

 

© Imagen inicial generada con inteligencia artificial (DALL·E, OpenAI).

Esta reseña se publica conjuntamente con el blog de Open Science Spain

Hacia una nueva cultura de la evaluación: experiencias institucionales en el marco de CoARA

Ángel Borrego
Facultad de Información y Medios Audiovisuales
Universidad de Barcelona (UB)

Lluís Anglada
Consorcio de Servicios Universitarios de Cataluña (CSUC)
ORCID Id 0000-0002-6384-4927


Reformant l’avaluació de la recerca per afavorir la qualitat i l’impacte científic: Experiències i tendències en el marc de CoARA. (2025). Barcelona: Instituto de Bioingeniería de Cataluña. 3 vídeos. Disponible en: <https://www.youtube.com/playlist list=PLztiU5moh1RPvMAmDVbuwW1fNq2zawSFF>. Presentaciones disponibles en <https://zenodo.org/communities/jornadacoaracatalunya/records>.


La Coalition for Advancing Research Assessment (CoARA) agrupa un amplio colectivo de organizaciones comprometidas con la reforma de los sistemas de evaluación de la investigación. Esta iniciativa surge en un contexto de creciente consenso sobre la necesidad de superar los modelos de evaluación basados principalmente en indicadores cuantitativos (como el factor de impacto o el número de publicaciones), con tal de impulsar una valoración más cualitativa, centrada en la diversidad de las contribuciones científicas y en prácticas responsables. Más de 700 organizaciones de investigación, entidades financiadoras, agencias de evaluación y sociedades científicas han adoptado los principios recogidos en el Agreement on Reforming Research Assessment (https://coara.eu/agreement/the-agreement-full-text/), publicado en julio de 2022.

El jueves 17 de julio de 2025, el Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC) acogió la jornada “Reformando la evaluación de la investigación para favorecer la calidad y el impacto científico: experiencias y tendencias en el marco de CoARA” (https://events.ibecbarcelona.eu/reformingresearchassessment), un espacio en el que diversas instituciones catalanas compartieron sus experiencias en la implementación de los principios de CoARA, con el objetivo de avanzar hacia un sistema de evaluación más justo e integral.

La actividad se estructuró en tres partes. La primera estuvo dedicada a la presentación de cinco proyectos financiados en el marco de la primera convocatoria del CoARA Cascade Funding Programme, un mecanismo de apoyo económico destinado a promover transformaciones institucionales en las prácticas de evaluación. Este programa contempla dos convocatorias (abril-junio de 2024 y febrero-abril de 2025) y subvenciona proyectos de un año en tres modalidades: intercambio de conocimiento (teaming projects), pruebas piloto (institutional pilot projects) y cambios institucionales (institutional change projects).

En esta sesión se presentaron los proyectos liderados por diferentes instituciones. La UOC se centró en consolidar la estrategia institucional de ciencia abierta; la Universitat Ramon Llull revisó sus prácticas de evaluación para identificar las dimensiones clave del nuevo paradigma (ampliación del concepto de investigación, inclusión de narrativas, transparencia, etc.); la UAB aplicó los criterios CoARA en una convocatoria interna de ayudas postdoctorales; el IBEC desarrolló un proyecto conjunto en colaboración con la Université de Carthage (Túnez); y el Centro de Regulación Genómica incorporó narrativas de impacto en sus procesos de evaluación. En general, todas las intervenciones coincidieron en la necesidad de sensibilizar al personal investigador, dada la falta de conocimiento o el escepticismo respecto a la propuesta de reforma. También se destacó la importancia de formar adecuadamente a las personas evaluadoras que deberán aplicar los nuevos criterios, así como la dificultad de hacer llegar estas iniciativas a todo el colectivo investigador, a menudo sobrecargado de tareas.

La segunda parte de la jornada puso el foco en el desarrollo de planes de acción institucionales. Se presentaron las estrategias de tres centros de investigación (ISGlobal, CREAF e IDIBAPS) y de dos universidades (UPC y UB). Los ponentes de los centros destacaron la necesidad de un compromiso institucional firme, con la implicación activa de las direcciones, para que los principios de CoARA se integren transversalmente en todas las políticas internas. También remarcaron la conveniencia de reconocer formalmente el trabajo de las personas evaluadoras. Las universidades, por su parte, señalaron la complejidad de aplicar criterios cualitativos en instituciones con gran diversidad disciplinaria, la necesidad de elaborar rúbricas específicas y la exigencia de disponer de tiempo para implementar los cambios de forma efectiva.

Finalmente, la mesa redonda de clausura ofreció una visión más amplia con la participación de agentes clave del sistema catalán de investigación. AQU Catalunya abordó la integración de los principios de CoARA en los procesos de acreditación. La Fundación "la Caixa" expresó su interés por el impacto social de la investigación que financian. La Institución CERCA, coordinadora de los 42 centros de investigación del sistema catalán, y la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitarias de Cataluña (AQuAS), con responsabilidades de evaluación en el sistema de salud, también aportaron su perspectiva sobre la implementación del nuevo modelo de evaluación basado en evidencias y orientado a la mejora continua.

Si tuviéramos que destacar rasgos comunes entre las distintas experiencias expuestas en la jornada, podríamos señalar tres: en todos los casos, las instituciones adheridas a CoARA crean comités interdisciplinares para impulsar y hacer seguimiento de las acciones de reforma; también establecen planes de trabajo que identifican los momentos en que se aplican criterios de evaluación en algún proceso de la institución; y otorgan gran importancia a la difusión de los objetivos de la reforma, dado que no son compartidos de forma automática por todo el personal investigador más allá de los “convencidos”.

La jornada puso de manifiesto que la reforma de la evaluación de la investigación es una transformación compleja pero imprescindible para fomentar una ciencia más responsable, inclusiva y orientada al bien común. A pesar del interés creciente y la existencia de iniciativas inspiradoras, la implementación de los principios de CoARA exige tiempo, recursos y, sobre todo, un cambio cultural profundo dentro de las instituciones. El compromiso de los equipos directivos, la formación de las personas evaluadoras y la sensibilización del personal investigador emergen como condiciones clave para garantizar el éxito de esta transformación.

 

© Imagen inicial generada con inteligencia artificial (DALL·E, OpenAI).

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