Facultat de Biblioteconomia i Documentació
Universitat de Barcelona
Giménez-Toledo, Elea; Tejada-Artigas, Carlos; Mañana Rodríguez, Jorge. SPI: scholarly publishers indicators: books in humanities and social sciences. Beta. [Madrid]: CSIC, CCHS (Centro de Ciencias Humanas y Sociales), [2012]. <http://epuc.cchs.csic.es/SPI>. [Consulta: 12 set. 2014].
Por norma general, para la evaluación de la producción científica de un autor, de una institución o de un país se tiene más en cuenta el medio de difusión donde se publican los resultados de la investigación que los trabajos en si. No se juzga cada artículo en particular, sino que se valora la calidad de las revistas donde se publican. Se parte de la base de que una revista de calidad no publicaría un trabajo que no reuniera los requisitos necesarios ni los méritos suficientes.
La evaluación de las revistas científicas tiene en cuenta tres aspectos diferentes: el cumplimiento de unas normas ISO referidas a la presentación formal de los contenidos, el seguimiento de buenas prácticas en la gestión y los procesos editoriales y, sobre todo, el grado de impacto de las revistas. Este último punto de vista es seguramente el que pesa más. Lo que se mide son las veces que los artículos de una determinada revista son citados en artículos de otras revistas. Esto se llama impacto. Cuanto más impacto tenga una revista (más popularidad) mejor considerada es. Se parte de la base de que nadie citaría un trabajo que no hubiera servido de algo.
Entre el 2006 y el 2011, el número de puestos de profesionales en bibliotecas escolares en EEUU descendió casi un 8%, debido, probablemente, a la reducción presupuestaria, pero sin olvidar otros factores tan importantes como la no comprensión de sus funciones y tareas por parte de los líderes escolares y/o de distrito y la contratación de personal que no tienen la certificación de bibliotecario/a escolar.
Recientemente, Ithaka, la consultora estratégica que da apoyo a las comunidades académicas, ha publicado el artículo de Anne R. Kenney y de Carl A. Kroch, bibliotecarias de la Universidad de Cornell, que estudian el cambio que actualmente deberían hacer los bibliotecarios académicos de enlace, a menudo llamados en nuestro contexto, bibliotecarios temáticos. Actualmente, la comunidad académica cuestiona el valor y sobre todo el coste de la biblioteca y las tareas de la biblioteca clásica han quedado totalmente obsoletas; es en este contexto que las autoras proponen diferentes vías para hacer evolucionar el modelo a partir de la figura del bibliotecario de enlace.
Está claro que el acceso abierto ha avanzado mucho más en la teoría que en la práctica y esto se debe, en buena medida, a la ausencia de un modelo de financiación adecuado. Los APC (article processing charge) —las cantidades que paga el autor para compensar los costes de edición— sólo han tenido éxito en revistas de ciencias experimentales, tecnología y biomedicina. Es un sistema poco adecuado para determinadas disciplinas, como las ciencias humanas y sociales (CHS), en las que los autores tienen muchas dificultades para financiar su investigación.
