Habitando mis márgenes. Ser hombre en relación de diferencia, de Juan Cantonero
“Para nombrar el mundo hay que ponerse en juego en primera persona. Ponerse en juego en primera persona quiere decir arriesgarse a juntar, también cuando se habla o se escribe, la razon y la vida…”Yo soy un hombre. Comparto la vida con una mujer. Esa relación es lo más importante de mi vida, esa relación es mi gran maestra.
Yo soy un hombre y esa es mi primera seña de identidad. Ese cuerpo de hombre media en mi relación con el mundo, me asigna experiencias sociales particulares, que generan ideas, sentimientos, actos e historia también diferentes 2.Me impone una ubicación en el mundo simbólico.
Yo soy un hombre "feliz de la vida" y lo he conseguido todo con relativa facilidad: libertad, seguridad, éxito, amor propio, amores, suerte, poder y hasta la publicación de este articulo...
Yo soy un hombre de izquierdas que me rebelan las injusticias y me conmueven las subversiones.
Yo soy un hombre funcionario, profesor que enseña historia, historia de hombres, también de mujeres. Así, de vez en cuando, rescato a mujeres de la historia, lo que me convierte casi en un héroe social para mis alumnas. Me gusta enseñar, pero, sin duda, me gusta más aprender.
Yo soy un hombre que algún día seré padre, que tendré una criatura a la que deberé acompañar en su hacerse hombre o mujer.
Yo soy un hombre con mucha suerte. La suerte de ser hombre y conocer en mi vida a mujeres inmensas. También a algún hombre.
Yo soy un hombre que pienso. Yo soy un hombre que siento.
Yo soy un hombre que tiene muchos silencios que convertir en palabras y muchas palabras que transformar en silencios atentos.
Yo soy un hombre que está escribiendo de nuevo este articulo porque el primero que redacté, al leérselo a mi compañera, me dijo que no me reconocía en mi escrito y ni yo mismo me encontré.
Desde ahí, desde esos lugares, he venido siendo hombre, desde el privilegio, desde el centro del mundo. ¿Pero quién me manda a mí, hombre de izquierdas, feliz y seguro, cuestionarme mi manera de estar y ser en el mundo, exponerme y además en este artículo? El amor. Esto es una historia de amor y conflicto, amor y conflicto en la relación con Laura, mi compañera de vida, y amor y conflicto conmigo mismo. A ver si soy capaz de explicarme ...
Cuando Laura salió por primera vez de la Fundación Entredós, una tarde de noviembre de 2002 , vi en sus ojos que algo importante le estaba sucediendo, algo que iba a transformar nuestras vidas. Era otoño en Madrid. Y, no por casualidad, era el otoño del patriarca ... Con las mujeres de Entredós, con Elena de la librería Mujeres y con Laura de mediadora, descubro el pensamiento y la práctica de la diferencia sexual y el orden simbólico y amoroso de la madre. Lo que me lleva a este pensamiento son sus herramientas amorosas para relacionarme en la vida, "para dar y dejarme dar'', que diría sabiamente Mª Milagros Rivera, en su Mujeres en relación 3, que se convierte en mi libro bastón desde que leo sus primeras frases.
Vivir en relación con una mujer es vivir la diferencia sexual veinticuatro horas al día. En ese compartir la vida empiezas a darte cuenta de que habitar cuerpos diferentes es casi como existir en dos culturas distintas, como si fueramos dos especies evolutivas dispares. Alguna vez, medio en broma, le he dicho a Laura que los neandertales no se extinguieron, que los hombres inventamos esa historia para que nadie nos descubriera y que sólo fueron las mujeres las que evolucionaron a sapiens. Sea sapiens o neandertal lo cierto es que, para mí, no es fácil vivir en relación de diferencia y debo orientarme después de millones de años vagando por la sabana. Deseo aprender para entender a mi compañera y para entenderme a mí en el mundo sexuado, para convivir. Esa falta de completo entendimiento bajo el mismo techo, ese no dar ni dejarme dar, pudo hacer que nuestra relación perdiera su sentido. Y no es fácil verlo, porque mientras tanto yo he seguido siendo tan feliz. Así que he necesitado herramientas que me sirvieran de mediadoras para el intercambio libre en convivencia, para convertir un conflicto cotidiano en un acto político y no porque sí, sino por amor a la relación y para mejorar la vida.
¿Pero con qué herramientas me voy a pensar y resolver mis conflictos? No puedo pensarme con las “herramientas del amo”, que diría Audre Lorde 4, busco una manera de pensar que sea una nueva manera de vivir. Y uno no puede seguir pensándose desde el centro, ya que desde la posición dominante nunca se quiere cambiar nada. Lo que suelo explicar en las clases de historia respecto de los movimientos obreros (no es posible que se puedan pensar desde la ideología burguesa) me lo debía aplicar a mí mismo. Necesito otro camino, un sendero luminoso que me aparte de mi ser hombre patriarcal, un camino que me lleve más allá, hacia la frontera de su orden simbólico. Otro lugar desde donde habitar la vida. Encontrar ese otro lugar ha sido para mí el acercarme al orden amoroso y simbólico de la madre. Habitar mis márgenes fronterizos es descubrir lo que me impide relacionarme sin fin, lo patriarcal que aún conservo, lo que se resiste en mi lento caminar hacia la frontera, lo que se ha escondido dentro de mí, con o sin mi permiso, para utilizar mi cuerpo como su mejor vehículo.
Cuando Remei Arnaus me llamó por teléfono para que escribiera este artículo, tuvo la virtud de generar confianza por todos mis poros. Cuando hablaba con ella sentí, a la par de las gotas de sudor por mi frente, la ilusión, el agradecimiento y el sentido de la responsabilidad política que tengo como hombre de ir aprendiendo a hablar al mundo y a mi mismo de otra manera. Asumia la necesidad de narrar mi experiencia, para sentir que no estoy solo, que me acompañais en esta busqueda del camino para seguir buscando; para expresar que soy transformable y que sueño con realidades; para que el sentido libre de mi ser hombre tenga cabida en este mundo abriendo espacios relacionales reales y simbolicos, sin necesidad de esperas interminables; para amar mejor. Se que otro mundo es posible en mi, que si yo decido cambiar, algo se mueve en el mundo y asi se hara evidente que yo tambien soy mundo 5.





